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Los "vicios bien"


Creado por Angie Shaffer el 18 mayo 2017

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Aceptémoslo: no todo lo nocivo se inscribe en los límites del sexo, las drogas y el rock and roll. A veces, lo aparentemente cool te puede sacar de la jugada. Nadie juzgaría, por ejemplo, a un amigo por pasar horas en el gimnasio, comer sólo productos orgánicos o vestir las prendas de moda. Es así como encontramos que hay ciertas conductas que pueden afectar nuestras vidas, aunque en apariencia no parezcan dañinas; sin embargo, podrían ser causa y consecuencia de graves afecciones psicológicas que devienen depresión o algo aún peor. Entérate de cuáles son estos vicios que, a la larga, podrían dejar de ser “bien”.

 

Compro, luego existo

Llamado Síndrome de Compras Compulsivas u oniomanía, es un trastorno psicológico en el que los individuos son incapaces de controlar los impulsos que los llevan a realizar compras sin sentido. Para el psicólogo Juan Moisés de la Serna, las personas más vulnerables a padecer esta condición son las mujeres jóvenes con alto poder adquisitivo, cuyo círculo social está inmerso en amistades de la misma clase social y a las cuáles no les afectan los costos elevados, ya que aún cuentan con manutención familiar.

Esto concuerda con los estudios de la firma estadounidense PNC Financial Services Group Inc., que indican que los usuarios de tarjetas de crédito entre los 21 y 30 años de edad son quienes presentan mayor endeudamiento a nivel mundial. En países en vías de desarrollo, como México, el saldo promedio de adeudo es de… ¡nueve mil dólares!

Aunque ella no era tan joven, se dijo que la diseñadora de moda L’Wren Scott, exnovia de Mick Jagger, había decidido quitarse la vida porque sus deudas habían llegado al millón de euros, una cantidad que definitivamente no podía cubrir. Por otra parte, la célebre Victoria Beckham se ha declarado abiertamente como adicta a las compras y en la actualidad recibe apoyo profesional. ¿Quién dijo que ir de compras siempre resultaba una actividad relajante e inofensiva?

¿Mi religión? ¡Las pesas!

La vigorexia es un trastorno psicológico en el que los individuos que lo padecen tienen una imagen distorsionada de sí mismos, por lo que suelen incrementar sus sesiones de entrenamiento y dieta para aumentar el nivel de masa muscular. Esta enfermedad es contraria a la anorexia, ya que los afectados constantemente se perciben demasiado delgados o débiles, así que incluyen en su régimen alimenticio proteínas y carbohidratos de manera excesiva, además de que pueden llegar a abusar de los esteroides para aumentar su masa muscular de manera significativa.

Las consecuencias son daños severos en el sistema nervioso central, a nivel hormonal y lesiones en los músculos y las articulaciones a temprana edad. A nivel psicológico, propicia el aislamiento y la depresión. Aunque esta obsesión por mantenerse fuertes afecta principalmente a hombres entre 20 y 35 años de edad, nadie se salva, y un ejemplo de este desorden, también conocido como  Complejo de Adonis, podría ser Marc Jacobs, quien a sus 54 años de edad se niega a envejecer y pasa religiosamente varias horas en el gimnasio para mantener un cuerpo de treintañero. Madonna, “La Reina del Pop”, podría considerarse otra adicta al ejercicio.

 

El diablo come en McDonald’s

Esta es la obsesión por comer alimentos única y exclusivamente saludables, de preferencia con certificación de origen orgánico, los cuales deben ser 100% puros y de la más alta calidad. Las personas que padecen esta enfermedad se preocupan de manera constante por los ingredientes, la cantidad y las razones por las cuales van a consumir determinado alimento.

Estos individuos no pueden ver una hamburguesa ni en pintura, ya que siguen una dieta realmente rigurosa, planificada  día con día. Su autoestima y pensamientos giran en torno a  la comida, al grado de que pueden aislarse y perder a sus amistades, pues consideran que sus conocimientos alimenticios son infinitamente superiores. Los ortoréxicos extravían la capacidad de alimentarse intuitivamente y  es complicado que vuelvan aprender a comer de forma natural, pues pierden la noción de saber cuándo tienen hambre, las raciones que su cuerpo necesita y en qué momento están o no satisfechos. Naomi Campbell, por ejemplo, ha excluido de su régimen muchísimos alimentos, y su principal ingesta consta de una bebida preparada con agua mineral, jarabe de savia de arce, canela, jugo de limón y pimienta de Cayena.