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Mascara de pestañas: la aplicación perfecta


Creado por Mirada Flash el 12 abril 2017

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Sabemos que puedes hacerlo en tiempo récord y mientras hablas por teléfono, vas en el coche, desayunas, bebes medio litro de café y un largo etcétera. Si alguien llegara a preguntarte si sabes usar mascara de pestañas, seguramente responderías que dominas el tema. Pero, ¿lo estás haciendo correctamente? Quizá te consideres una experta, pero después de leer esto es probable que cambies de opinión.

  1. Ordénalas

Parecería obvio pero, honestamente, más vale subrayarlo: primero debe aplicarse la base, el corrector, las sombras y el delineador. El rímel es el paso final en el maquillaje de los ojos. Si no sigues este orden, atente a las (desastrosas) consecuencias.

  1. Prepáralas

Es importante que acondiciones las pestañas y las prepares para recibir la mascara. Hay primers y bálsamos que funcionan como base para alcanzar mejores resultados, pues brindan elasticidad y separan. Ojo: busca que el producto sea transparente. Tip: algunos maquillistas profesionales, para lograr que las pestañas se vean más gruesas y largas, usan un poco (¡sólo un poco!) de polvo traslúcido antes de aplicar el rímel.

  1. Rízalas

Jamás emplees el rizador después de poner la mascara de pestañas, pues lo único que conseguirás es quebrarlas o, peor aún, desprenderlas. Primero hay que rizarlas con la técnica adecuada: colocar todas las pestañas superiores (desde las que se ubican cerca del lagrimal hasta que se encuentran en el rabillo del ojo) en la superficie limpia de la almohadilla, y después presionar con firmeza en los tres puntos fundamentales: base, parte media y puntas.

  1. Maquíllalas

Llegamos al aspecto crucial: ¿cuál es la manera correcta de usar la mascara? Mitos hay muchos; técnica precisa, sólo una.

  • La manera adecuada de emplearla es mediante movimientos en zig-zag, comenzando desde la raíz (en donde debe concentrarse la mayor cantidad de producto para levantarlas y lograr que luzcan con más volumen y longitud), prolongando los desplazamientos hasta las puntas.
  • La pesadilla de los grumos se puede evitar de varias maneras, aunque la más recomendable es dosificar correctamente la cantidad de rímel. Retirar el exceso del aplicador con un papel de baja porosidad (sí, las servilletas de Starbucks Coffee son i-de-a-les) es garantía de que no tendrás este problema.
  • ¿Cuántas capas deben ponerse? En teoría, con dos es suficiente, pero sabemos que cuatro es el promedio en México. ¿La clave para que no se apelmacen? Debes aplicar la primera capa y, antes de que seque por completo, colocar la próxima, y así sucesivamente hasta obtener el look que deseas.
  • El secreto mejor guardado de los makeup artists (al menos hasta ahora) es usar no una sino dos mascaras de pestañas, pero de colores distintos: la primera en tonalidad café, para las raíces, y segunda negra, para las puntas. De este modo se crea una ilusión óptica que las alarga. Ahora bien, si lo que quieres es conseguir mayor espesor, la clave es suministrar el rímel por ambos lados de las pestañas, es decir, tanto en la parte exterior como en la interior, pero hazlo con mucho cuidado para no manchar el párpado.
  1. Péinalas

Ni alfileres, ni la punta del cepillito del rímel, ni nada por el estilo. Para separar las pestañas de modo lógico y seguro utiliza un peine de dientes súper delgados y continuos. Hay algunos que son metálicos y proporcionan mejores resultados que los de plástico. Debes colocar el peine en las raíces y desplazarlo hacia las puntas. Puedes repetir la operación máximo cinco veces, pues de lo contrario desprenderás la mascara.

Toma en cuenta:

  1. Selecciona un rímel que satisfaga tus necesidades. Piensa bien qué requieres: ¿volumen, longitud, espesor, curvatura, larga duración, efecto waterproof? Hay uno para cada exigencia. Lo importante es que ubiques tus prioridades al momento de adquirirlo y compruebes que es hipoalergénico.
  2. Hay que renovarlo cada cuatro meses.
  3. Es un cosmético personal e intransferible.
  4. Evita ese tic tan frecuente de meter y sacar el cepillo del tubo. Lo único que consigues es introducir aire en el cilindro y resecar el producto.
  5. Si has tenido un padecimiento ocular, como conjuntivitis, reemplaza tu mascara, pues es probable que se encuentre contaminada y su uso provoque que te infectes de nuevo.