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NI UNA MANCHITA


Creado por Mirada Flash el 08 agosto 2017

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Tener una piel impoluta y con tonalidad uniforme es posible.

Por desgracia, las hay de muchos tipos: difusas, circunscritas, atróficas, planas, grandes, pequeñas… Las manchas en la piel son un tema incómodo y preocupante, ya que constituyen un estigma que afecta la autoestima, además de las posibles implicaciones médicas que conllevan. Por ello, no nos cansaremos de repetir que acudir periódicamente al dermatólogo no es un asunto de vanidad, sino de bienestar integral

CAUSAS Y EFECTOS

El aumento de la pigmentación cutánea –ya sea en forma de manchas cafés, melasma, léntigos, pecas o lunares– resulta evidente tras la exposición solar. Las melanodermias, hiperpigmentaciones manchas en la piel suelen producirse por el aumento anormal de la melanina dérmica o epidérmica que, en la mayoría de los casos, se produce tras una larga exposición al sol; sin embargo, algunas lesiones pigmentadas responden a otros factores desencadenantes, como la interacción con agentes físicos, químicos o mecánicos.

  • Por agentes químicos: son las manchas que se generan por la exposición al sol y el contacto simultáneo con agentes químicos, como psoralenos, metales (plata o bismuto), sulfamidas, fragancias, aceites, etcétera.
  • Por agentes físicos: sol, calor y fricción pueden causar hiperpigmentación.
  • Por agentes biológicos: como la pitiriasis versicolor, causada por el Micobacterium furfur.
  • Por lesiones: enfermedades como la psoriasis o el lupus pueden dejar una secuela hiperpigmentada en la zona afecta.
  • Por factores metabólicos o nutricionales: la carencia de vitamina B o C y zinc es una causa que favorece la hiperpigmentación.
  • Por factores endocrinos: los tratamientos con corticoides o ACTH, así como la Enfermedad de Addison, por mencionar tres ejemplos, afectan a la hormona responsable de la melanogénesis, y en consecuencia, existe la posibilidad de que aparezcan manchas.

ESTRATEGIAS DE COMBATE

  1. Los parientes y el sol… Mientras más lejos, ¡mejor!
    Seamos claros: no tienes que vivir frente a la playa para que los rayos UV dañen tu piel. En las ciudades ocurre lo mismo, ya que deterioran las fibras elásticas y son responsables de provocar el 90 por ciento del envejecimiento prematuro. Sí, son culpables de que aparezcan manchas, arrugas, quemaduras o incluso cáncer de piel. Por lo tanto, es fundamental que uses diariamente bloqueador solar de alta gama (50+), toque seco, efecto mate y que no interfiera con el resto de tu maquillaje.
  2. Objetivo: H2O Toma dos litros de agua al día. No es mucho pedir, ¿cierto? Mantener un óptimo nivel de hidratación es el camino más corto para lograr una apariencia lozana, así como mejorar las condiciones de la piel, pues colabora en los procesos de limpieza, relajación, estimulación y disminución de la sintomatología de algunos padecimientos dermatológicos. Además, es una buena medida para que el rostro adquiera mayor uniformidad tonal.
  3. ¿A dónde crees que vas? Si piensas que irte a la cama sin desmaquillar quizá no sea algo tan grave, es mejor que reconsideres. Cuando te duermes maquillada no dejas que tu piel respire y se oxigene como es debido; por lo tanto, el rostro pierde brillo, luce cansado, surgen imperfecciones (granos, puntos negros) y se aceleran los signos de envejecimiento. Además, los pigmentos del maquillaje pueden provocar hiperpigmentación focalizada o distendida. No olvides que en la belleza todo inicia y termina con una misma palabra: limpieza. Ahora sí, buenas noches.
  4. Empieza hoy Es un poco desalentador, pero hay que decirlo: a partir de los 25 años, la piel se vuelve más fina, empieza a perder firmeza y aparecen las primeras manchas. La clave para mantenerlas alejadas de tu cara es el empleo oportuno de productos de cuidado temprano que posean una elevada concentración de antioxidantes, pues éstos protegen la piel contra las agresiones del medio.
  5. De alto impacto Si las manchas ya están ahí (ni modo, no siempre es posible prevenirlas) puedes emplear tratamientos cosméticos a base de hidroquinona y sus derivados, retinol, ácidos retinoico, kójico y azelaico, así como vitamina C. Otra alternativa son los peelings despigmentantes y los procedimientos con láser y fuentes de luz, que deben efectuarse bajo estricta supervisión médica. Cualquiera de estas opciones debe ser valorada y estudiada por un dermatólogo, con base en los parámetros de cada paciente y sus necesidades específicas.