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NOCAUT A LA FLOJERA


Creado por Mirada Flash el 23 junio 2017

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Aniquila la pereza que te impide ir al gym.

Porque ya se te hizo tarde, porque estás exhausta, porque “por un día que falte no pasa nada”… Por lo que gustes y mandes, lo cierto es tus visitas al gimnasio son más irregulares que el estado anímico de un adolescente ciclotímico. Aceptémoslo, parte del problema es que te da mucho flojera, lo cual, hasta cierto punto es comprensible, pues no es precisamente una visita al Spa. Por ello, la entrenadora personal Anna Kaiser (cuando ves su abdomen juras que no volverás a comer un solo carbohidrato en los días que te queden de vida) comparte los mejores tips para que superes la desidia pre-gym.

VE POR LA RECOMPENSA

Aunque suene casi pueril, recuerda que matarte en la caminadora, la escaladora, el área de pesas o en agotadoras sesiones de spinning, pilates o cualquier otra disciplina, tiene su gratificación, desde la ropa que te fascina y por fin podrás usar, hasta ese gusto foodie que disfrutarás sin culpas. Esta estrategia recibe el nombre de “refuerzo positivo”, y sí, funciona de maravilla, pues te mantiene motivada. Tener en mente el premio que obtendrás si cumples tus objetivos de entrenamiento constituye un estímulo nada despreciable.

OBEDECE AL RELOJ

Con base en tu agenda, establece un horario específico y, por el amor de Dios, evita el autosabotaje. Implantar hábitos fijos en cuanto a tiempos, rutinas y sistemas te ayudará a ser constante. Se dice fácil, pero Kaiser asegura que se requieren entre 21 días y tres meses para generar un hábito real. Por lo tanto, debes ser muy disciplinada durante este primer periodo y cumplir a rajatabla el itinerario y las jornadas que te hayas propuesto. Así, la apatía pierde terreno y el compromiso gana puntos. 

OLVÍDA ESOS HORRIBLES PANTS

Parecería mentira, pero si tu “uniforme” son unos pants grisáceos, dignos de un homeless, algo es seguro, no vas a llegar ni a la esquina. Al visualizarte en tales fachas, lo primero que pasará por tu mente es sustituir los 60 minutos de ejercicio por una hora más de sueño. Elige ropa y calzado que te gusten, en colores alegres, con una buena dosis de diseño y, si es posible, tecnología que te brinde mayor confort. Se trata de una acción positiva que el cerebro asimila para generar una mejor disposición.

CAFEÍNA, FRUTA, ALMENDRAS

Si entrenas por la mañana, toma una taza de café una hora antes. Kaiser indica que, con moderación, la cafeína ayuda a aumentar el rendimiento sin perjudicar tu salud. Además, te estimulará  y reducirá el dolor muscular. Si vas al gimnasio  por la tarde, es probable que tengas hambre y ésta se convierta en una excusa. Por ello, Kaiser sugiere que, para tener energía, comas algo 30 minutos antes, ya sea un plátano, una manzana verde, 12 almendras o una barrita energética sin azúcar.

HEY MR. DJ, PUT  A  RECORD ON

La música ayuda, y mucho. Escuchar canciones, mezclas y ritmos que te motiven debe ser una estrategia a implementar antes y durante las sesiones de ejercicio. ¿Por qué? La música libera dopamina en el cerebro, como también lo hacen la comida, el sexo y las drogas, todos ellos estímulos que dependen de un circuito cerebral subcortical en el sistema límbico, es decir, aquel formado por estructuras que gestionan respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales; particularmente, el núcleo caudado y el núcleo accumbens y sus conexiones con el área pre-frontal. Los estudios que muestran activación ante los estímulos mencionados revelan un importante solapamiento entre las áreas, lo que sugiere que todos activan un sistema en común. O sea que cuando dices que la música “te da para arriba” no es una ilusión, es un hecho. No cabe duda: una buena playlist incentiva y combate la desgana.

CONSIGUE UN CÓMPLICE

Convence, persuade, compromete, orilla o, si es necesario, chantajea a alguien para que te acompañe al gimnasio. No falla. Quedar con alguien para entrenar suele ser una medida infalible para no claudicar, pues cuando tienes un compromiso con otra persona es menos probable que te saltes el entrenamiento y la dejes plantada. Además, la buena compañía nunca está de más y puede significar un aliciente, un estímulo y una forma de asentar metas comunes.