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¿POR QUÉ AMAMOS A RUPAUL?


Creado por Mirada Flash el 30 agosto 2017

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Puntos clave para rendir tributo a la drag queen que ha cambiado la historia.

Carisma. Talento. Coraje. Eso, y más, posee RuPaul Andrè Charles (San Diego, California, noviembre 17 de 1960), quien continúa siendo la soberana indiscutible del drag contemporáneo, responsable de metamorfosear el panorama global y darle al mundo más brillo, magia y ensanchar los márgenes de la tolerancia, equidad e inclusión. Nadie en sus cinco sentido (incluso en tres o dos) permanece indiferente ante esta espectacular criatura de peluca rubia, piel morena y 193 centímetros de estatura. Por todo ello, detallamos tres grandes razones por las que nuestro corazón está con ella.

  1. SHE NEVER GIVES UP

Es difícil imaginar que el transformista más famoso del mundo –quien fue imagen de M.A.C Cosmetics, grabó un dúo con Elton John, se llevó un Emmy a casa, sus canciones triunfan en los charts dance, es un icono de la comunidad LGBTTT y se codea con la crema y nata del mundo de la moda y el espectáculo– pasó por un verdadero infierno. A temprana edad tomó consciencia de su homosexualidad y gusto por usar todo tipo de disfraces que lo ayudaran a expresarse. Cuando tenía 7 años de edad, sus padres se divorciaron y él, junto con sus hermanas, se mudó a vivir con su madre. Debido a sus excentricidades fue víctima de bullying, rechazo social, marginación y violencia, motivos por los cuales empezó a consumir drogas y alcohol desde los 10 años.

Su salvación llegó en 1975, cuando se trasladó a Atlanta con su hermana y su cuñado. Ahí comenzó sus estudios de artes escénicas “y fue cuando conocí a los míos, a los irreverentes. A los 15 años hice un pacto conmigo mismo: si iba a vivir esta vida, lo iba a hacer en mis propios términos, incluso si eso suponía marcar distancia con la sociedad”. No fue necesario, pues esa misma sociedad que en un principio lo repudió, hoy lo aclama, aunque como atinadamente dice: “El arte del drag nunca será algo mainstream. Es la antítesis de lo establecido. Nunca será algo aceptado por el gran público, porque es algo completamente opuesto a encajar. Hay una razón por la que nunca me han invitado a los programas de Ellen DeGeneres o David Letterman”.

  1. YOU BETTER WORK

Pocas personas del showbiz han trabajado tan duro como “Ru”, quien además de hacer todo a la perfección, ha tenido que demostrar que una drag queen puede ser tan profesional como cualquier leyenda de Hollywood. Modelo, actriz, cantante, compositora, conductora y desde 2009 productora y figura central del programa RuPaul’s Drag Race –certamen en el que un grupo de transformistas buscan coronarse como la próxima superestrella drag estadounidense– RuPaul ha participado en 23 películas, 18 cortometrajes, cuenta con 17 álbumes (y dos EP’s), ha participado en una veintena de proyectos televisivos, es autora de dos libros y no ha nacido la persona capaza de contabilizar con exactitud la cantidad de videos que ha estelarizado.

Esta estrella multitasking se estableció en Nueva York a principios de los años 80, convirtiéndose rápidamente en una figura popular del circuito underground. Antes de alcanzar la celebridad internacional con su canción "Supermodel” (1993) y ser distinguida con el premio Vitto Russo en los GLADD Media Awards (1999) por su labor para incentivar la igualdad de derechos en la comunidad LGBTTT, RuPaul debutó como estrella punk con la banda Wee Wee Pole, comenzando a mostrar la diva que palpitaba en su interior.

Para finales de los años 90 estaba en el pináculo de la popularidad: era la primera vocera drag de una firma internacional, su música sonaba en todas las discotecas del planeta y había lanzado su propio talk show, volviéndose la versión flamboyant de Oprah Winfrey. Hoy, con una envidiable solidez profesional, no teme confesar lo siguiente: “Ya no amo vestirme de mujer y hacer drag. Entre el vestido, la peluca, el maquillaje, los corsés y todo lo demás, lleva horas prepararse. Para mí, esto es un negocio, no me verás haciendo drag si no me pagan”.

  1. conDRAGtulations, SWEETIE!

Éxito, dinero, admiradores y un lugar asegurado en la historia. Nada mal, ¿cierto? Pero RuPaul no surgió por generación espontánea. Antes de ella ya habían brillado Sylvester, Divine e incluso Boy George, quien tomó bastantes elementos prestados de la cultura drag. De hecho, en su novela Notre-Dame des Fleurs (1951), Jean Genet da cuenta de los albores del movimiento en la capital francesa.

¿Qué fue lo que aportó esta glamazona? Muchos aseguran que su presencia sacó al drag del oscurantismo, lo cual  tal vez resulte un poco exagerado. “Lo que hice, y que no hicieron ellas, fue eliminar el sexo. Mi personaje es sexy, pero no sexual, y eso marcó la diferencia, especialmente con los estadounidenses, quienes le temen al sexo”. Pero hay más: RuPaul es un arsenal de humor.

“Creo que la gente tiene un conflicto con el drag porque ha sostenido una batalla contra el ego, que protege la identidad, pero esta parte del drag es algo de lo que hay que reírse: ‘Ahora soy pelirroja, ahora rubia, ahora soy un hombre... ¡ahora una mujer!’”, señala la artista. Su mensaje de glamour, libertad y amor sin etiquetas lo espolvorea en sus discos, presentaciones y programas de televisión, buscando así el triunfo de lo que considera una revolución pendiente. “La gente está descubriendo que todos somos algo más de lo que aparentamos, y nosotras servimos de guía, pues representamos la dualidad del Universo”. De ahí, quizá, la frase con la que cierra cada transmisión de RuPaul’s Drag Race: “Si no puedes amarte a ti misma, ¿cómo demonios puedes amar a alguien más?”. Sashay away!